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5/4/08

Edipo (César Bruto)

César Bruto es el otro yo del humorista argentino Carlos Warnes (1905-1984); César Bruto colaboró con “Cascabel” y la mítica “Rico Tipo”, escribió durante una década los guiones para el programa de Tato Bores, publicó varios libros y a él refiere el prólogo de “Rayuela”. Trabajó en estrecha colaboración con el dibujante Oski (Oscar Conti, 1914-1979), hasta el punto que hoy, es hasta difícil separar a ambos...

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Edipo

Inventor del complejo de...


Cuando siento que alguien se queja porque gana poco sueldo y aumentan los presios, o porque se queda sin trabajo y lo van a desalojar, enseguida se me ocurre consolarlo, disiendole:

-Mientras no le pase lo que le paso a edipO, puede considerarse dichoso.

Y enseguida le cuento la siguiente historia, tal cual la conto un autor antiguo llamado sofocleS...

Al naser, edipO vino al mundO con una curiosa trajedia griega ordenada por los dioseS: tenia que matar a su padre y casarse con su madre. ?Que te parese? Durante muchos anios, el muchacho vibio con un matrimonio de otro paix, creyendo que era hijo de ellos, pero cuando supo que tenia que matar a su padre resolvio escaparse para no cometer el crimen... !Es desir, fue a parar presisamente a su patria, ques adonde vibian sus padres lejitimos!

Cuando iba por el camino se peleo con un caballerO y le ronpio mortalmente la cabesa; despues siguio lo mas canpante y llego a lantigua siuda de tebaS, siuda questaba dominada por la efinjE, o sea un mostruO con alas de pajaro, cara y pechos de mugeR y el resto de leoN... (Esas eran bestias y no las que se ven haora!) Resulta que la efinjE proponia asertijos y adivinansas, y el que no asertaba moria, y cuando el edipO se aserco para intervenir en aquella audision de preguntas y respuestas, la efinjE le pregunto: "?Cual es el bicho que camina primero con 4 patas, despues con 2 patas y a la final en 3 patas?" Entonses el edipO penso durante 30 segundos, y despues contesto:

-Ese bicho es el honbre, que cuando es chico camina en 4 patas, despues anda en 2, y cuando es viejo usa baston, o sea la tersera pata...

Al ser derrotada, la efinjE se murio de rabia y el edipO gano el premio ofresido al ganador: !casarse con la reina, que habia enviudado resientemente! ?Se dan cuenta como se viene preparando el bodrio?

Se caso el edipO, tuvo 4 hijos (2 machitos y 2 chancletas), y todo anduvo tranquilo y felis hasta que un dia se descubrio la trajedia: !edipO sentero de quel caballero que mato en el camino era su padre, que la reina viuda era su madre y que el venia a ser padre y hermano de sus hijos al mismo tienpo! Entonses, la reina tanbien sufrio una conmosion violenta y se haorco en el palasiO; el edipO se pincho anbos ojos y salio a pedir limosna; los hijos se pelearon por el trono bacantE; las 2 hijas fueron desgrasiadas hasta desir basta, y la cosa termino con la muerte de todos, no quedando ni uno solo de la familia edipO para creser y multiplicarse como corresponde...

!Esas son desgrasias para lamentar, y no el conplejo de andarse quejando porque sube la carne, sube el pan, sube la leche y suben los hueboS! !Mientras uno no mate al padre ni se case con su vieja, puede desir que todo marcha sobre rieles, y viba la pepA!

(En: “brutaS biografiaS de bolsillO”, de cesaR brutO)

http://argentina.informatik.uni-muenchen.de/bruto/index.html#00002

17/3/08

Circunstancias

Íbamos a salir para San Luis, a eso de las cinco de la mañana. No es fácil organizar un viaje, porque entre los tres sueldos no nos queda mucho para hacer turismo. Antes -digo, antes de los niños- sí viajábamos mucho, en carpa o nos quedábamos en casa de amigos. Y nosotros somos gasoleros, playa y río y sierra y comer barato... No nos gusta el Casino, y el cine o el teatro, poco. Luego llegaron los hijos; con la devaluación y la caída salarial tuve que tomar dos turnos en la escuela; mi marido consiguió retener su trabajo, no lo despidieron como a muchos, pero hace cuatro años que no percibe un aumento. Usted ya sabe, en el supermercado los precios suben cada semana; el costo de la construcción se fue a las nubes y tuvimos que ampliar la casita, una habitación y un baño más, sin contar las rejas de protección. A mí, salir en carpa con niños no me gusta, y tampoco es cosa de aparecer en la casa de un amigo con tanta familia, ¿no le parece? Así que ahora rara vez puedo viajar. Con lo que me agrada dejar atrás la rutina, cambiar de aires, conocer otra gente, olvidarme por unos días de los problemas.


Pero no crea, oficial, que me estoy quejando... ¡No, no! Como le dije, soy maestra, acá, en la escuela frente a la villa. Mañana y tarde. La escuela es como su Comisaría, sólo que no tiene calabozos. Usted y yo, los dos sabemos de la violencia, de la miseria. La pancita vacía, en el invierno tanto frío y vienen con la pancita vacía. Les damos la leche, el almuerzo, eso sí lo podemos hacer, hay un comedor en la escuela. Pero lo otro, la mirada ... ¡Ah!... Qué difícil es, oficial, qué difícil. Diez años, y ya quebrado el futuro. Una no se acostumbra, todos los días me digo: “¿cuándo te vas a dar cuenta de que la culpa no es tuya?” Pero no hay caso. Así que no me quejo, hace dos años que no salimos de vacaciones pero mis niños comen bien, tienen ropa, una buena educación, la computadora, no les falta nada. Y no importa cuán cansados lleguemos de trabajar, siempre tenemos tiempo para ellos; la familia está, se lo aseguro, a mis niños los padres no les faltan, como les sucede a los pobrecitos de la villa.


Bueno, creo que me fui del tema, pero es para que usted comprenda, ¿sabe?


Habíamos logrado que los niños se durmieran, las valijas estaban ya en el baúl de la camioneta, yo limpiaba la heladera, en fin, todo eso, cuando a mi marido se le ocurre encender el televisor. Entonces nos enteramos de que las estaciones de servicio iniciaban una huelga a medianoche. Nos dio un ataque, nosotros con el tanque de la camioneta medio vacío y partiendo a las cinco de la madrugada. Culpa de mi marido, oficial, le dije: “andá temprano a cargar nafta, luego entrás la camioneta al garage, ponemos las valijas arriba y nos vamos a dormir tranquilos”. Pero no, que más tarde, que mejor primero me baño. Me enojé bastante, él siempre tan tranquilo, tan dejado, y después vienen los problemas.


Así que salió como alma que lleva el diablo. Cerca de medianoche me llamó por el celular: por fin había logrado cargar el tanque, no sé cuántas estaciones de servicio recorrió, las colas que tuvo que hacer... Creo que era ya muy tarde, él estaba cansado, con sueño, si no no me explico cómo cometió el error de detenerse ante un semáforo en rojo ¿Qué? ¡Por favor, oficial! ¡Usted sabe que si a esa hora uno frena por el semáforo, lo asaltan seguro! Y fue lo que sucedió. Lo desvalijaron, hasta el celular se llevaron. Pero tuvo suerte, lo golpearon poco y le dejaron la camioneta, quizás porque es tan vieja que ni a los chorros les interesa.


Y yo en casa, intranquila; él no volvía, lo llamé al celular y sonaba, sonaba, con los chicos durmiendo y sola en la casa, sin saber qué sucedía allá afuera y el dolor de cabeza, ese dolor... ¿a usted le pasa...? Uno se vuelve loco, en la escuela es terrible, los chicos que gritan y se pelean y ... bueno, está bien, no importa, a usted no le importa.


(qué le puede importar, a quién le importa, un exorcista para el dolor, una guillotina por lo menos, qué le puede importar a usted la cabeza que estalla que me estalla)


Cuando llegó y me contó que lo habían asaltado y con la cortada en el cuero cabelludo, me desesperé, oficial. Todavía le salía sangre y le robaron la tarjeta de crédito y las valijas con toda la ropa adentro; ya no más San Luis y qué estaba haciendo yo, de madrugada y con la heladera desenchufada y vacía y sin viajar y tener que lavar la camisa veteada de sangre. Fue entonces cuando el menor se levantó de la cama. Se debió asustar por mis gritos y por la sangre y porque me veía desesperada. Lloraba y lloraba, se agarró a mis pantalones y seguía llorando, la cara encendida y roja, y bueno, fue entonces. Fue entonces. No sé qué pasó, oficial. Tanto nervio, la angustia, poco que duermo, no sé por qué le pegué tan fuerte, no les pego casi nunca a los chicos, y siempre despacito, se lo aseguro, pregúntele a mi marido, a mi suegra, a los vecinos, pregunte,


(que se calle por favor, que se calle, dejá de llorar, no te metas en el medio, no puedo la gasa el alcohol vos en el medio basta de lágrimas cómo me duele la cabeza correte andate a la cama ya no viajamos no me tires de la camisa basta de gritar... ¡no por favor! ¡No grites más!)


y así pasó, oficial, fue así,


(por favor chiquito no te calles, hablame, llorá por favor el silencio no los ojos cerrados no el silencio es terrible las lágrimas por favor quiero escucharte aunque sea escucharte llorar)


yo no quería, fue un accidente, si a mis niños los cuido siempre y muy bien, ellos no son como los de la villa, no es mi culpa, cayó contra la mesa, eso es un accidente, ¿no es así?, siempre golpearse contra la mesa es un accidente, a mí también me pasó de chica y nadie hizo un escándalo por eso,


(quedate con mamá, por favor, quedate con mamá, mamá te cuida siempre te cuidará no le hagas caso a mamá cuando se enoja se le pasa a mamá el enojo se le pasa)


El oficial apenas alcanzó a escuchar al médico de guardia, “tendrá que quedar en observación 24 horas, pero creo que irá todo bien”, cuando tuvo que apresurarse a sostenerla, derrumbada en la silla, cayéndose al piso, resbalándose por el plástico del asiento, compasivamente llegando a la inconsciencia.


El otro niño, aferrado al brazo del padre, la miraba. El padre también la miraba.

12/2/08

El Péndulo de Foucault (fragmento)

Umberto Eco


Pues bien. En el mundo están los cretinos, los imbéciles, los estúpidos y los locos.

--¿Falta algo?

--Sí. Nosotros dos, por ejemplo. O, al menos, no es por ofender, yo.

En suma todo el mundo, si se mira bien, participa de alguna de esas categorías. Cada uno de nosotros de vez en cuando es un cretino, un imbécil, un estúpido o un loco. Digamos que la persona normal es la que combina razonablemente todos esos componentes o tipos ideales.

--Idealtypen.

--Bravo. ¿También sabe alemán?

--Algo masco para las bibliografías.

--En mi época, quienes sabían alemán ya no se licenciaban. Se pasaban el resto de su vida sabiendo alemán. Creo que hoy en día sucede lo mismo con el chino.

--Yo lo conozco poco, por eso hago mi tesis. Pero, siga hablándome de su tipología. ¿Cómo es el genio, Einstein, por ejemplo?

--El genio es el que pone en juego uno de esos componentes de manera vertiginosa, alimentándolo con los demás. --Bebió. Dijo--: Hola, guapetona. ¿Cómo siguen tus intentos de suicidio?

--Pertenecen al pasado --respondió la joven al pasar--, ahora estoy en un grupo.

--Te felicito --le dijo Belbo. Y volviéndose hacia mí--: También existen los suicidios en grupo, ¿verdad?

--Pero, ¿y los locos?

--Espero que no se haya tomado mi teoría como palabra santa. No pretendo arreglar el universo. Estoy diciendo qué es un loco para una editorial. Es una teoría ad hoc, ¿vale?

--Vale. Ahora invito yo.

--Vale. Pílades, por favor, con menos hielo. Si no, hace efecto en seguida. Veamos. El cretino ni siquiera habla, babea, es espástico. Se aplasta el helado contra la frente, no puede ni coordinar los movimientos. Entra en la puerta giratoria por el lado opuesto.

--¿Cómo es posible?

--El lo consigue. Por eso es un cretino. No nos interesa, se le reconoce en seguida, y no aparece por las editoriales. Dejémosle donde está.

--Dejémosle.

--Ser imbécil ya es más complicado. Es un comportamiento social. El imbécil es el que habla siempre fuera del vaso.

--¿A qué se refiere?

--Así --apunto el índice hacia su vaso y lo clavó en la barra--. Quiere hablar de lo que hay en el vaso, pero, esto por aquí, esto por allá, habla fuera. O si prefiere, es el que siempre mete la pata, el que le pregunta cómo está su bella esposa al individuo que acaba de ser abandonado por la mujer. ¿Me explico?

--Se explica, conozco a algunos.

--El imbécil está muy solicitado, sobre todo en las reuniones mundanas. Incomoda a todos, pero les proporciona temas de conversación. En su versión positiva llega a ser diplomático. Habla fuera del vaso cuando otros han metido la pata, consigue cambiar de tema Pero a nosotros no nos interesa, no es nunca creativo, trabaja de prestado, de manera que no presenta manuscritos en las editoriales. El imbécil no dice que el gato ladra, habla del gato cuando los demás hablan del perro. Confunde las reglas de conversación, y cuando las confunde bien es sublime. Creo que es una raza en extinción, un portador de virtudes eminentemente burguesas. Necesita un salón Verdurin, o mejor, Guermantes. ¿Todavía leéis esas cosas, vosotros los estudiantes?

--Yo si.

--El imbécil es Murat que pasa revista a sus oficiales y cuando ve a uno, de la Martinica, recubierto de condecoraciones, va y le pregunta: “Vous etes negre?” Y el otro responde: “Oui mon genéral!”, Murat replica: “Bravo, bravo, continuez!” Y cosas por el estilo. ¿Lo capta? Perdone, pero esta noche estoy festejando una decisión histórica de mi vida. He dejado de beber. ¿Quiere otro? No diga nada, me haría sentir culpable. ¡Pílades!

--¿Y el estúpido?

--Ah. El estúpido no se equivoca de comportamiento. Se equivoca de razonamiento. Es el que dice que todos los perros son animales domésticos y todos los perros ladran, pero que también los gatos son animales domésticos y por tanto ladran. O que todos los atenienses son mortales, todos los habitantes del Pireo son mortales, de modo que todos los habitantes del Pireo son atenienses.

--Y lo son.

--Si, pero de pura casualidad. El estúpido incluso puede decir algo correcto, pero por razones equivocadas.

--Se pueden decir cosas equivocadas, con tal de que las razones sean correctas.

--Vive Dios. ¿Si no por qué tomarse tanto trabajo para ser animales racionales?

--Todos los grandes monos antropomorfos descienden de formas de vida inferiores, los hombres descienden de formas de vida inferiores, por tanto todos los hombres son grandes monos antropomorfos.

--No está mal. Ya estamos en el umbral en el que sospechamos que algo no funciona, pero es necesario un esfuerzo para demostrar qué es lo que no cuadra y por qué. El estúpido es muy insidioso. Al imbécil se le reconoce en seguida (y al cretino ni qué decir), mientras que el estúpido razona casi como uno, sólo que con una desviación infinitesimal. Es un maestro del paralogismo. No hay salvación para el redactor editorial, debería emplear una eternidad. Se publican muchos libros escritos por estúpidos, porque a primera vista son muy convincentes. El redactor editorial no está obligado a reconocer al estúpido. No lo hace la academia de ciencias, ¿por qué tendría que hacerlo él?

--Tampoco lo hace la filosofía. El argumento ontológico de San Anselmo es estúpido. Dios tiene que existir porque puedo pensarlo como el ser dotado de todas las perfecciones, incluida la existencia. Confunde la existencia en el pensamiento con la existencia en la realidad.

--Si, pero también es estúpida la refutación de Gaunilo. Puedo pensar en una isla en el mar aunque esa isla no exista. Confunde el pensamiento de lo contingente con el pensamiento de lo necesario.

--Una batalla entre estúpidos.

--Claro, y Dios se divierte como un loco. Decidió ser impensable sólo para demostrar que Anselmo y Gaunilo eran estúpidos. Qué motivo más sublime para la creación, qué me digo, para el acto mismo en virtud del cual Dios determina su propio ser. Todo para poder denunciar la estupidez cósmica.

--Estamos rodeados de estúpidos.

--No hay salida. Todos son estúpidos, salvo usted y yo. Mejor dicho, no es por ofender, salvo usted.

--Algo me dice que esto tiene que ver con el teorema de Godel.

--No sé nada, soy un cretino. ¡Pílades!

--Me toca a mi.

--Después dividimos. El cretense Epiménides dice que todos los cretenses son mentirosos. Si lo dice él que es cretense y conoce bien a los cretenses, es cierto.

--Eso es estúpido.

--San Pablo. Epístola a Tito. Ahora esta otra: todos los que piensan que Epiménides es mentiroso tienen que creer a los cretenses, pero los cretenses no creen a los cretenses, por tanto ningún cretense piensa que Epiménides es mentiroso.

--¿Eso es estúpido o no?

--Decídalo usted mismo. Ya le he dicho que no es fácil reconocer al estúpido. Un estúpido puede llegar incluso a ganar el premio Nobel.

--Déjeme pensar... Algunos de los que no creen que Dios haya creado el mundo en siete días no son fundamentalistas, pero algunos fundamentalistas creen que Dios ha creado el mundo en siete días, por tanto nadie que no crea que Dios haya creado el mundo en siete días es fundamentalista. ¿Es o no estúpido?

--Dios mío; realmente hay que decirlo... no sé, ¿a usted qué le parece?

--Siempre es estúpido, aunque pueda resultar cierto. Viola una de las leyes del silogismo. De dos premisas particulares no pueden extraerse conclusiones universales.

--¿Y si el estúpido fuese usted?

--Estaría en buena y muy antigua compañía.

--Pues sí, la estupidez nos rodea. Y quizá para un sistema lógico diferente nuestra estupidez sea sabiduría. Toda la historia de la lógica es un intento por definir una noción aceptable de estupidez. Demasiado ambicioso. Todo gran pensador es el estúpido de otro.

--El pensamiento como forma coherente de estupidez.

--No. La estupidez de un pensamiento es la incoherencia de otro pensamiento.

--Profundo. Son las dos, falta poco para que Pílades cierre y aún no hemos llegado a los locos.

--Ya llego. Al loco se le reconoce en seguida. Es un estúpido que no conoce los subterfugios. El estúpido trata de demostrar su tesis, tiene una lógica, cojeante, pero lógica es. En cambio, el loco no se preocupa por tener una lógica, avanza por cortocircuitos. Para él, todo demuestra todo.

El loco tiene una idea fija, y todo lo que encuentra le sirve para confirmarla. Al loco se le reconoce porque se salta a la torera la obligación de probar lo que se dice; porque siempre está dispuesto a recibir revelaciones.

Y le parecerá extraño, tarde o temprano el loco saca a relucir a los templarios.

--¿Siempre?

--También hay locos sin templarios, pero los más insidiosos son aquellos. Al principio no se los reconoce, parece que hablan de manera normal, pero luego, de repente... --Iba a pedir otro whisky, pero recapacitó y pidió la cuenta--. A propósito de los templarios. El otro día un tío me dejó un original sobre ese tema. Seguro que es un loco, pero con rostro humano. El texto empieza sin estridencias. ¿Querría darle una ojeada?

--Con mucho gusto. Quizá encuentre algo que me sirva.

--Realmente, no lo creo. Pero si dispone de media hora pásese por la editorial. Vía Sincero Renato número uno. Será más útil para mí que para usted. Así me dice en seguida si el texto vale la pena.

--¿Por qué confía en mi?

--¿Quién dice que confío? Si viene confiaré. Confio en la curiosidad.

Entró un estudiante con el rostro alterado:

--¡Compañeros, los fachas están en el Naviglio, tienen cadenas!

--Les parto la cara --dijo el de los bigotes a la tártara, el que me había amenazado cuando lo de Lenin--. ¡Vamos compañeros!

Todos salieron.

--¿Qué hacemos? ¿Vamos también? --pregunté, movido por la culpa.

--No-- dijo Belbo--. Son alarmas que hace circular Pílades para despejar el local. Para ser la primera noche que dejo de beber, reconozco que estoy un poco alterado. Debe de ser la crisis de abstinencia. Todo lo que le he dicho hasta este instante es falso. Buenas noches, Casaubon.

23/1/08

Espejito, espejito

Amo los espejos. Todos. Los de agua, incluso. Hasta los que deforman, y te ves con esa sonrisa de máscara de horror o gorda como un globo hinchado. Me enamoré de ellos cuando niña: “Espejito, espejito, ¿quién es la más bella del Reino?” “Tú, mi Reina”. ¡Pobre Reina! El espejo la traicionó, él, su más íntimo confidente, su amante más apasionado... Mira que elegir a Blancanieves... ¿Blancanieves? ¿Quién puede considerar bella a esa jovencita pálida y fría? ¡Una imbécil y qué imbécil!... La engañaron con una manzana envenenada...


En fin, ya desde chiquita me enamoré de los espejos. Yo, la Reina. Yo, la más bella de todas. Eso es lo que siempre me decía mi papá. Pero él, como el espejito, también me traicionó. Un día descubrí que la quería más a mamá que a mí, que prefería mirarse en ella, reflejarse en ella, antes que en mí. No, no les voy a contar cómo lo supe, pero créanme, fue horrible. Mi primer espejo roto, como se dice. Quise irme de la casa, lo más lejos posible, pero —pensé— no debo huir como huyó Bancanieves, porque yo soy la Reina.


Como todos saben cuánto me gustan, siempre me regalan espejos en mi cumpleaños, para Navidad o el día de Reyes. En mi habitación hay muchísimos, algunos pequeñitos y otros enormes. Hasta debajo de la cama. Mi reflejo me mira desde todos los ángulos: el reflejo del reflejo de espejos reflejándose entre sí. Me gusta. Rodeada de mí. A veces, tarde en la noche, apago todas las luces y enciendo una linterna. Hago bailar el haz en el aire, entre las superficies y yo, y me invento historias a medida que se van descubriendo muchas mí, todas las mí, apareciendo y desapareciendo, con ojos extraños, con bocas sin dientes o dientes sin boca. Así es como empecé a escribir cuentos. Mis amigos dicen que son buenos cuentos; quizás, luego de terminar la escuela, me dedico a escribir. No sé. Por el momento no puedo, tengo que estudiar. A mi novio también le gustan los espejos. Sino, no saldría con él; odio hacer el amor si no hay espejos donde mirarme. Mi novio cree que es excitante, pero él no sabe apreciar cuánto. Yo sí. El espejo me refleja y yo reflejo al espejo y entonces ambos somos yo y ambos somos la imagen de yo. ¿Qué más se puede pedir?


A mi padre le tengo prohibido entrar en mi habitación; él no me comprende, no comprende la cualidad de los reflejos, la necesidad de los reflejos. Mi madre no puede decirme nada; me cuidé de que la enterraran con un espejito en las manos. Para que pueda verse, cuando los gusanos hicieran su tarea. Como se vio en el momento justo en que.... Me sonrío con delicia cada vez que recuerdo... A veces, también hay que romper algún reflejo.