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10/8/13

Captcha



Letras estiradas y compactadas y desvirtuadas. Números que violan la más elemental regla de la escritura: que pueda diferenciarse el color de la tinta del color del fondo.

Y uno, con los ojos bizcos, intenta una y otra vez demostrarle a un programa impiadoso que es él el que es un robot y no uno, que uno, a Dios gracias, nació como Dios manda: de la fusión de un óvulo y un espermatozoide y nada de ser uno de los niños de Brasil (la novela es del montón, pero la peli está buenísima).

Seguramente los blogs con mucho tránsito sufren un número elevado de ataques robóticos spamófilos. Los que, como el mio, deben recibir escasas visitas… Pues no. En lo que va del año apenas dos comentarios robóticos, y a ambos Blogger los envió derecho viejo a la carpeta de Spam.

En síntesis: ¿hasta dónde es útil mantener el sistema de captcha en un blog? ¿Cuándo el azar requiere de una necesidad?

7 comentarios:

Natalia Rubio dijo...

Tijeras con el captcha, Esther. Tijeras.

Al mío lo dejé hace tiempo en el paro. Aunque de vez en cuando nos topamos en otros sitios webs y no parece muy contento con su finiquito, mis escasos lectores y yo no lo extrañamos lo más mínimo. Tampoco asoma el spam, por ahora.

Y si ocurriera... Bueno, tiempo hay de retomar el contrato ;).

Vanessa Navarro Reverte dijo...

Me he reido mucho con tu entrada.
Yo tengo la sensación con estos jeroglíficos de que más que demostrar mi humanidad tengo que demostrar mi presciencia. ;)
Al igual que en el de Natts, en mi blog desaparecieron hace ya mucho y no he tenido problemas.
¡Abrazo!

Esther dijo...

Hola, Natalia, Vanessa :)

Pues sí, esos jeroglíficos nos invadieron la vida virtual. Uno se los topa en todos lados, a veces incluso cuando quiere enviar un correo electrónico. Para los que tenemos la vista cansada son incomodísimos y... ¿cuándo resultan realmente necesarios y cuándo son prescindiblee? ☺☺

Un abrazo,
Esther

dafd dijo...

A veces, de tan azarosa la tarea de desentrañar el jeroglífico, al lograrlo, uno cree en la predestinación: estaba escrito que lo consiguiera.
Es una lata esas cifras y letras tan difíciles de distinguir.
Un abrazo

Esther dijo...

Jaja, sí que es así, dafd: más de una vez, incluso, he pensado que el robot tenía compasión de mí y me aceptaba únicamente por eso.

Un abrazo,
Esther

Alejandro Laurenza dijo...

Sí, Esther, en el mío tampoco se hace necesario. Ni el captcha ni la moderación. Los comentarios automáticos entran directo a spam.

Saludos!

Esther dijo...

Creo, Alejandro, que esta debe ser la situación más común.Por lo menos en blogs que no se dedican a áreas muy polémicas, ¡como el fútbol!

Abrazos!